El peritaje informático se utiliza cuando es necesario determinar en un procedimiento circunstancias relacionadas con ordenadores, soportes electrónicos, archivos, redes, programas o datos digitales.
Para el tribunal suelen ser importantes las respuestas concretas: qué datos existen, cuándo se crearon o modificaron y si hay indicios de eliminación, corrección, acceso, fallo o avería técnica, más que las consideraciones generales.
Antes de que se acuerde un peritaje conviene formular las preguntas y determinar si los materiales son suficientes. En ocasiones, para llegar a una conclusión se necesitan archivos originales, soportes, registros o acceso al sistema, además de capturas de pantalla.
Qué hacer antes de consultar
- conservar los archivos y documentos originales;
- evitar modificar los soportes y los datos sin necesidad;
- preparar una lista de preguntas;
- indicar si el estudio se necesita para un procedimiento judicial o extrajudicial.
Qué determina el tribunal
El tribunal especifica el objeto, las preguntas, los materiales y la entidad pericial o el perito. Las partes pueden proponer formulaciones de preguntas y aportar información sobre un especialista con la cualificación necesaria.
Qué objetos se entregan
- ordenadores, portátiles, servidores y unidades de almacenamiento;
- software y archivos digitales;
- bases de datos, registros y copias de seguridad;
- sitios web, aplicaciones y entornos en la nube;
- contratos, especificaciones técnicas, actas y correspondencia.
Conservación de los datos
Antes del estudio conviene evitar que se modifique el objeto: no reinstalar el sistema, no eliminar archivos y no seguir utilizando intensivamente el soporte si ello puede sobrescribir datos relevantes.
Preparación preliminar
Antes de que se acuerde el peritaje puede obtenerse asesoramiento sobre los materiales y la formulación de preguntas, sin sustituir el futuro estudio judicial.
Cómo se trabaja con el especialista
Primero se estudian de forma preliminar la tarea y los materiales disponibles. Después se acuerdan el objeto del estudio, las preguntas técnicamente adecuadas, los accesos necesarios y el formato del resultado. Si los datos iniciales son insuficientes, el especialista indica de antemano qué archivos, documentos o exportaciones adicionales deben conservarse.
El informe final separa la información aportada, las actuaciones realizadas, los indicios establecidos, las limitaciones y las conclusiones. Esta organización permite comprobar la lógica del estudio y utilizar el documento en una reclamación, en negociaciones o en un procedimiento judicial.
Cuándo conviene consultar con antelación
Cuanto antes se conserven los datos originales, menor será el riesgo de que se pierdan o modifiquen. Antes de reinstalar un sistema, actualizar un programa, borrar registros o entregar un dispositivo para su reparación, conviene acordar cómo documentar los materiales.